Santa Cruz: Mella no quiso reunirse con Peralta

El ex gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta habría pasado un momento por demás bochornoso cuando el actual secretario del Sindicato de Estibadores, Raúl Mella diezmó con un “no tomo café” la invitación efectuada por el titular del partido Santa Cruz Somos Todos, quien busca sumar un nuevo mandato en condiciones por demás difíciles donde los dos grandes favoritos son la actual gobernadora Alicia Kirchner y el senador Eduardo Costa.

“El rechazo de Mella nos mancó la noche, Peralta se comió el verso, alguien lo engañó diciéndole que podía sumarlo, no midió las consecuencias, y así con los parlantes activados lo llamó: Hola capo, le dijo. Sí quien habla, preguntó Mella. Soy yo, Daniel Peralta te llamo para que nos reunamos a tomar un café, tenemos muchas cosas de que hablar. No gracias, no tomo café, y justo estoy con gente, contestó Mella con tono de pocos amigos, y no se habló más”, relató una fuente cercana al ex mandatario que ayer se comunicó con Mar&Pesca.

La fuente generosa le agregó más ingredientes al relato y contó que Peralta tenía apalabrados a “un par de viejos de la estiba” a los que les había prometido visitar el puerto a las 06:00, pero ante la negativa de Mella de aceptar “el café”, la visita quedó suspendida.

“El llamado a Mella lo hizo a las nueve de la noche, y como a las diez llamaron los viejos para preguntar si iría al puerto, pero Peralta con el semblante cambiado le contestó que no iba y los despachó rápido”, completó la fuente.

En tanto un seguidor de primera hora del ex Gobernador, criticó la actitud del gremialista. “Mella está muy subido al pony, no se acuerda que fue Peralta el que lo puso como subsecretario de Pesca y el no supo aprovechar, podría haberse parado para todo el viaje, pero se jodió por boludo”, dijo contundente sin dar mayores precisiones.

Cabe acotar que Mella permaneció en la Subsecretaría de Pesca del 1 de diciembre de 2012 a fines de octubre de 2013 y su alejamiento se produjo luego de una fuerte denuncia por corrupción que involucraba entre otros al empresario de Caleta Olivia, Luis Jones.

Tras su estrepitosa dimisión, Raúl Mella dijo que se iba de política con las manos limpias, y al poco tiempo se lo vio enfundado en su mameluco térmico revoleando pastillas de calamar en el puerto. Su dignidad dio orgullo, sobre todo en un momento, donde las sospechas por presunto enriquecimiento a costa del poder en la provincia de Santa Cruz eran moneda corriente.




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