Cumplir las normas evita el bycatch

La creación de comisiones suelen ser una respuesta que no da solución a los problemas sino que distribuye responsabilidades. El viernes se puso en marcha la de fortalecimiento de la reducción de la pesca incidental, algo que se podría conseguir con el simple cumplimiento de resoluciones vigentes.

La normativa pesquera establece claramente que ante la presencia de especies acompañantes o de juveniles en las capturas superior al 20%, el barco debe abandonar la zona. Por otra parte para evitar la captura de juveniles en la pesquería de merluza se estableció el uso obligatorio del arte selectiva Dejupa y en el caso del langostino se consideró que el uso del Disela o Hargril era adecuado para evitar la pesca incidental. Pero a pesar de contar con reglas claras el bycatch nunca disminuyó; por el contrario, en los últimos años los investigadores del INIDEP han denunciado un incremento. El informe del Instituto sobre la temporada de langostino 2018 confirmó que había aumentado entre un 30 y un 35 por ciento respecto del año anterior. La solución que encontraron desde el Consejo Federal Pesquero no fue exigir a la autoridad de aplicación la estricta vigilancia de las normas sino la conformación de una Comisión de fortalecimiento de reducción del bycatch.

Con el objetivo de poner en marcha la Comisión, el viernes pasado, el subsecretario de Pesca Juan Bosch y el director de Gestión Ambiental de la Secretaría de Ambiente convocaron en el INIDEP a biólogos, técnicos de la administración pesquera, algunos representantes del CFP, capitanes de pesca y representantes del sector empresario.

“Se estableció como objetivo de la Comisión abordar las posibles problemáticas que derivan de cada pesquería como producto del bycatch y generar un diagnóstico que permita proponer herramientas para reducirlo; revisar la normativa vigente; mejorar el aprovechamiento de los recursos capturados incidentalmente; y minimizar los descartes; en el marco del enfoque ecosistémico de la pesca, a través de un proceso participativo y con el compromiso de todos los involucrados en la actividad”, señala el comunicado difundido por Agroindustria.

La famosa frase, “si quieres que algo sea hecho nombra un responsable pero si quieres que se demore eternamente nombra una comisión” parece adaptarse perfectamente a este caso. Existe en la Subsecretaría de Pesca un responsable de que las normas se cumplan y un responsable de ejecutar las sanciones sobre quienes las violen: son Juan Bosch y Ricardo Dato, el nuevo director de Pesca. La creación de una comisión solo diluye las responsabilidades.

Si el planteo fuera buscar posibles soluciones mientras se ejerce un riguroso control sobre las capturas en altamar, la comisión tendría algún sentido y podría decirse con fundamento que se está trabajando en un contexto de enfoque ecosistémico. Pero mantener las mismas condiciones hasta que algún día logren ponerse de acuerdo no parece un escenario auspicioso.

“Se destacó la importancia de atender tanto a cuestiones biológicas como económicas, políticas y sociales que permitan garantizar la sustentabilidad de las pesquerías, con el aporte del conocimiento científico y la experiencia técnica y práctica de quienes operan en la pesquería”, señala el comunicado de Agroindustria.

Los enunciados políticos son todos maravillosos, todo lo que hace la autoridad pesquera supuestamente siempre es en función del beneficio de los trabajadores, del enfoque ecosistémico, del mayor aprovechamiento de los recursos, etcétera. Pero la realidad muestra otro escenario muy distinto; la información científica se desprecia y solo se tienen en cuenta los parámetros económicos fijados por las empresas.

El ejemplo más cercano es el ocultamiento de información científica producida por las investigadoras del INIDEP que alertaba sobre la alta presencia de merluza en las capturas de langostino en el sector norte, hace apenas un par de meses. El informe fue catalogado como información reservada y se mantuvo oculto hasta que la flota abandonó la zona por reducción de rendimientos.

Por otra parte, en el informe de merluza sobre el análisis de la pesquería de langostino en 2018 se confirmó que el bycatch había sido superior al año anterior en un 30%. Sin embargo al inicio de la temporada 2019 solo se exigió el uso de artes selectivas para una reducida área dónde la pesca incidental registrada había superado el 40%.

En cuanto a la pesquería de merluza, cuyos descartes son superiores a los de la flota langostinera, no se han tenido nunca en cuenta las constantes recomendaciones de las investigadoras de exigir el uso del arte selectiva Dejupa.

“Hay estimaciones de bycatch de 40.000 y 70.000 toneladas”, indicaron a este medio las biólogas; y agregaron que “es más importante que en la flota tangonera en peso, está en los informes”. Luego confirmaron que “ha ido aumentando, seleccionan los más grandes y eso disminuiría si hubiera una mejor selectividad”.

Las autoridades no son capaces de hacer cumplir con las normas que evitarían el bycatch y el descarte, ni respetan las recomendaciones biológicas. Que la conformación de una Comisión pueda modificar esta situación resulta poco probable; habrá que esperar el próximo informe para comprobar qué sucede.




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