La pesca disputará áreas del Mar Argentino con la industria petrolera

Se ven afectados recursos de gran interés comercial para el sector pesquero. Las concesiones para prospección sísmica se otorgan sin que se realicen los tres estudios de impacto ambiental básicos. Se trabaja en un mapa de sensibilidad ambiental pero no está terminado y desde Energía no parecen dispuestos a esperar los resultados.

Comenzó la adjudicación de áreas para producción offshore en el Mar Argentino. Las cuencas licitadas fueron tres, dos en la zona austral y una frente a Mar del Plata, a la altura del talud, donde ya se están realizando exploraciones desde hace dos años.

Desde la Secretaría de Energía confirmaron que solo se hará un estudio de impacto ambiental antes de comenzar las actividades pero no promediando la prospección ni al finalizar, como indican los protocolos internacionales. Se está trabajando con la Subsecretaría de Pesca y el INIDEP en un mapa de sensibilidad ambiental, información imprescindible que debiera utilizarse antes de adjudicar áreas de prospección para evitar la puesta en riesgo de los recursos pesqueros; pero no está finalizado y ante la pronta adjudicación de todas las áreas es evidente que no se tomará en cuenta su información para denegar el acceso ante algún peligro. Sobre este tema hablamos con técnicos de Pesca, de la Subsecretaría de Hidrocarburos y con la nueva directora de Investigación del INIDEP, Claudia Carozza.

Para dar comienzo a las prospecciones sísmicas es obligación realizar antes un estudio de impacto ambiental; tanto para la cuenca del sector norte como para las del sector sur estuvieron a cargo de una consultora contratada por las empresas petroleras. Las especies que se verían afectadas por la exploración sísmica son la merluza hubbsi, el calamar, el abadejo, la merluza de cola y la centolla.

En el sector norte, frente a Mar del Plata ya llevan dos años realizando prospecciones sísmicas y no se ha vuelto a realizar ningún otro estudio de impacto ambiental, en contraposición con los protocolos internacionales de exploración offshore. Se trata de información básica, según informó a este medio, en noviembre del año pasado, el investigador del INIDEP Adrián Madirolas. “Básicamente hay que hacer campañas para medir parámetros oceanográficos, fisicoquímicos, distribución y abundancia de peces, la fauna de mamíferos, desde las aves hasta el bentos. Al menos se deben hacer tres de estas prospecciones, una debe ser inmediatamente antes de la sísmica; otra durante la sísmica y otra inmediatamente cuando termina”.

Pero en nuestro país solo se podrá estimar si hubo algún impacto sobre la merluza hubbsi, el abadejo y el calamar en el área de la Cuenca Argentina (norte) gracias a las campañas de evaluación del INIDEP que este año se han retomado. La Secretaría de Energía no requirió ni requerirá a las empresas adjudicatarias los correspondientes estudios de medio término y final, porque no tiene la obligación, según la legislación vigente. Lo mismo ocurrirá con las dos cuencas ubicadas frente a las provincias de Tierra del Fuego y Santa Cruz.

“Solo se hace un estudio antes del inicio de las actividades, en los dos casos se hizo y no se hace ningún estudio más”, confirmó Lorena Freiría, asesora técnica de la Subsecretaría de Recursos Hidrocarburíferos de la Nación, a cargo de Marcos Pourteau.

A solicitud de la Secretaría de Energía, la Subsecretaría de Pesca está trabajando con el INIDEP desde el año pasado en la generación de un mapa de sensibilidad, pero el informe aún no está terminado ni tiene fecha de finalización.

“Estos mapas son una fuente de información compleja, no es un estudio de impacto ambiental per se, es algo que te permite poner las cosas en una perspectiva general. En cuanto a un enfoque precautorio, es la primera herramienta para saber si acepta o no la prospección sísmica. Yo supongo que si esto termina en una normativa, como sería esperable, si se solicitara una prospección en una época y zona altamente sensible para una especie de interés, debiera denegarse”, informó Madirolas en 2018.

Desde la Secretaría de Energía no esperaron a contar con esa información antes de dar comienzo a las nuevas prospecciones sísmicas. Recientemente dos empresas comenzaron con las actividades de exploración en la zona austral, bajo las mismas condiciones en que lo han hecho siempre.

Consultada la nueva directora de Investigación del INIDEP, Claudia Carozza, informó al respecto: “Estamos trabajando el borrador del informe de áreas de sensibles pero nadie nos solicitó un estudio de impacto ambiental para saber cuál sería la afectación de los recursos a la actividad sísmica. Energía está trabajando con la Subsecretaría de Pesca en este mapa de sensibilidad, pero es una información básica que tiene que tener la Subsecretaría para cualquier actividad que se quiera tener en el mar.

REVISTA PUERTO: Las prospecciones sísmicas ya comenzaron, el mapa no está terminado y no se sabe si se está comprometiendo algún recurso. ¿No debería la Secretaría de Energía, antes de adjudicar nuevas áreas, esperar a que se determinen los riesgos mediante el mapa de sensibilidad?

CLAUDIA CAROZZA: El mapa se debería tener en cuenta, es muy importante. Tanto la Subsecretaría de Pesca como el INIDEP tenemos ese objetivo. Estamos abocados a terminar el informe para que sea tenido en cuenta, ahora cuándo y para qué se va a usar no lo sabemos porque a nosotros no nos consultan. No hemos tenido contacto con la gente de Energía, solo con Pesca; y lo que se nos ha solicitado a nosotros es en lo que estamos trabajando. Acá hay una situación entre Pesca y Energía que debería esclarecerse, hay protocolos, como dijo Madirolas se necesitan campañas antes, durante y al finalizar la prospección.

RP: ¿Cómo se puede medir el impacto ambiental si solo se realiza un estudio antes de que comiencen las prospecciones?

CC: No se puede, se debe hacer antes, durante y después porque el impacto no lo sabemos, seguramente va a haber una alteración. Cuán grave no los sabemos, en los peces puede afectar la distribución, pueden tardar más o menos en volver al área. Es muy complejo, hay que ver en qué momento se realiza la prospección y qué se afecta en ese momento, si se trata de un área de desove sería crítico, las consecuencias se pueden ver más adelante.

RP: En la zona norte no hicieron ni harán estudio de medio plazo. ¿Es el INIDEP quien debe requerir que se realice ese estudio?

CC: Nosotros deberíamos intervenir en alguna etapa para ver cuál es el impacto. En nuestra planificación de actividades relevaremos todas esas áreas por distintas campañas como la de calamar, el Angelescu estuvo durante la campaña del sector norte en la misma área donde estaba navegando el buque sísmico. Este año vamos a realizar todas las campañas e indirectamente vamos a saber lo que está pasando pero no salimos con el objetivo de evaluar el impacto de la sísmica. En el caso del calamar, si hubo alguna alteración lo vamos a saber. La Secretaría de Energía debiera tener en sus protocolos la realización de estudios en distintas etapas de la prospección sísmica, deberemos poner esta cuestión en agenda de las reuniones que tenemos con Pesca.

El 16 de mayo se conocerá qué áreas de las 23 sobre las que se presentaron ofertas serán adjudicadas y el 1 de agosto se otorgarán los permisos. Recién cuando se comunicó la apertura de sobres el pasado 16 de abril, las cámaras empresarias solicitaron explicaciones a las autoridades pesqueras y desde el Consejo Federal Pesquero convocaron a las autoridades de Energía para que se reúnan con el sector.

Según confirmaron desde Energía, se están programando varias reuniones que se llevarían a cabo en el mes de junio, aunque no se descarta que, de ser necesario, se adelanten. En una disputa sobre áreas de interés entre la industria pesquera y la petrolera, la pelea será desigual y no será fácil anteponer los intereses pesqueros a los de una industria tan poderosa. Pero la pesca todavía tiene posibilidades de exigir que se cumpla con condiciones mínimas de explotación responsable, evitando que se afecten los recursos pesqueros para que ambas industrias puedan convivir, como ocurre en otras partes del mundo.



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