El descontrol de la pesca: cajones y baldes diseminados en medio de la fauna marina

Ver ingresar una flota de barcos todos los días a Puerto Rawson, repletos de langostinos, es una postal que infla el pecho. La estación marítima de Playa Unión es la segunda con mayor captura en el país.

Sin embargo, pese a la bondad del recurso, los descontroles ambientales relacionados con la pesca parecen ser moneda corriente.

A la controversia de los enterratorios clandestinos de desechos de langostino, una postal de Punta Delgada desnuda que el problema es mucho mayor y que la falta de control abarca a diferentes actores vinculados a la propia actividad productiva, al cuidado ambiental y a la conservación de Península Valdes, declarada por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad.

Por otro lado, más de una vez ha surgido la inquietud del destino de los fondos de la Administradora de Península, que naturalmente deberían estar direccionados a la celosa protección de una área tan sensible.

Los cientos de cajones y baldes, además de otros desechos plásticos, una postal vergonzosa generado por los mismos propietarios de los campos, reflejan que hay un accionar demasiado obvio e irresponsable de los barcos y la industria pesquera.

Tal vez el exceso de carga provoca que se arrojen intencionalmente los cajones al mar o se caigan por el propio exceso o por las condiciones de navegación.

Por lo que fuere, la situación requiere un riguroso abordaje y control para evitar la acción y por supuesto las consecuencias.

Sin embargo, lo primero que surge es el deslinde de responsabilidades: de Pesca hacia Ambiente, de Ambiente hacia Pesca y la implicancia lógica de la secretaría de Turismo a través de la Subsecretaria de Áreas Protegidas. Cuesta asumir responsabilidades.

Los propietarios de campos explican que "para entrar a Península con materiales, insumos o mercadería nos hacen un celoso control. Debería pasar lo mismo con la costa y también la salida desde Península. El año pasado hubos robos de ganado vacuno y de lana".

La Administradora de Península Valdes, en la que están representada los municipios de Trelew, Madryn, gobierno central, Ambiente, Producción, Áreas Protegidas y los propietarios de los campos, recauda unos 40 millones de pesos al año.

"Son recursos que deberían volver a la Península, aunque está claro que las empresas son las que tienen que hacerse cargo. Habría que designar una patrulla costera que recupere los cajones y los devuelva al puerto. Y ese costo operativo debiera ser absorbido por las pesqueras o los dueños de barcos", opinaron.

"Quedamos en que los propietarios de los campos nos iban a avisar sobre el arribo de cajones", le indicó a Radio 3 el subsecretario de Conservación y Áreas Protegidas, Sergio Casin, que asumió hace pocos días y estaba de recorrida en Puerto Pirámides.

"Dependiendo de la zona, son los guarda faunas o los propietarios quienes revelan estas situaciones", sostuvo.

Casin aseguró que "conocido el hecho vamos a constatarlo a Punta Delgada e iniciaremos una acción administrativa en el Ministerio de Ambiente, y también le daremos intervención a la Secretaría de Pesca".

El funcionario recordó que "a mediados de enero se hizo una limpieza muy completa en la parte del agua y costa, y en ese momento se recolectaron dos camiones de cajones y otros elementos".

Los cajones que aparecieron sepultados en Punta Delgada están identificados con los nombres de las pesqueras: Iberpesca, Conarpesa, Grupo Veraz, Estrella Patagónica, Cabo Vírgenes y Taex S.A.

"Se repiten los mismos nombres de años anteriores", admitió Casin, aunque aclaró que en los barcos se encuentran cajones de diferentes firmas porque todos tienen el mismo diseño.

"Es una situación difícil de controlar porque los elementos vienen desde el mar, la única manera de hacerlo es en los puertos", remarcó Casin.

"No culpo a las empresas que tiran directamente los cajones al mar, porque tienen un valor bastante alto, puede suceder que se caigan por la borda, no creo que sea intencional", justificó.

También reconoció que el producto de los baldes blancos es un químico: "es un sulfito que no debe ser toxico porque se utiliza para la conservación del langostino", relativizó.

Casin indicó que la multa a una empresa por una falta considerada grave oscila entre los 20 mil y 50 mil pesos.

También insistió en que "con la cantidad de guarda faunas que tenemos es imposible controlar una costa con tantos kilómetros. Lo único que nos queda por hacer es una o dos limpiezas al año, como la que hicimos en enero".

"La zona de Punta Delgada es un sector del desecho de mar de Península Valdes, todas las corrientes tiran los desechos en ese lugar", reveló.

"Debemos reconocer que la problemática no se ha solucionado ni tampoco se ha abordado seriamente", recalcó.

En efecto, además de cajones y baldes, es normal encontrar redes y botellas en el hábitat de entre 200 y 300 elefantes y lobos marinos.

En tanto, la diputada provincial del FpV, Gabriela Dufour, opinó en su cuenta de Twitter que "habrá que solicitar informes a los observadores de a bordo", con lo que señaló otra responsabilidad directa en una cadena de irresponsabilidades.

Radio 3

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