Buenaventura Lafuente: “Lo deseable sería que de las plantas salieran cajas de dos kilos”

Lo que hoy es Estrella Patagónica y antes Pescapuerta Argentina fue una de las tantas empresas españolas que ingresaron al país en la década del noventa con una estructura administrativa mínima y grandes galpones de apoyo a sus buques congeladores. Hoy la situación es completamente diferente.

Lo que hoy es Estrella Patagónica y antes Pescapuerta Argentina fue una de las tantas empresas españolas que ingresaron al país en la década del noventa con una estructura administrativa mínima y grandes galpones de apoyo a sus buques congeladores. Hoy la situación es completamente diferente: la abundancia de langostino hizo que muchas empresas virasen su estrategia de negocios hacia esa especie y especialmente se orientasen al procesamiento en plantas en tierra: en la de Estrella Patagónica trabajan hoy 400 personas, entre fijos y eventuales y se mantiene operativa durante todo el año.

Entrevistado por REVISTA PUERTO, Buenaventura Lafuente, presidente histórico de la empresa desde su desembarco en el país, nos cuenta como se trabaja hoy en la Patagonia, habla sobre los beneficios que aportó la cercanía al recurso, las posibilidades de crecimiento y sobre los históricos problemas irresueltos de la industria pesquera que son el principal escollo para crecer y dar más empleo.

Revista Puerto: La abundancia de langostino ha cambiado la forma de trabajar en la Patagonia, la imagen de la planta llena de obreros es una imagen que en Mar del Plata hace años que no se ve.

Buenaventura Lafuente: En Patagonia se ve el efecto que el langostino tiene en la ocupación de mano de obra en tierra, particularmente aquí todas las plantas están trabajando bien y nosotros también. Tenemos 400 personas en planta y estamos haciendo entre 80 y 100 toneladas por día cuando hay captura. Este año empezó bien, enero tuvo buen tiempo, febrero empezó un poco más flojo pero todavía falta y pensamos que terminaremos el mes con buenos rendimientos.

RP: ¿La temporada se ha extendido mucho en los últimos años para las plantas?

BL: Prácticamente tenemos todo el año con actividad, si bien tenemos dos meses de paralización entre las dos temporadas de verano e invierno, los meses de abril y mayo que estamos parados y luego en octubre que el año pasado en particular llegó hasta noviembre por el conflicto con los gremios. Tenemos parada la actividad durante tres meses al año, nada más.

RP: ¿Mantienen las 400 personas todo el año?

BL: Sí, entre 300 y 400 personas dependiendo de si estamos en un pico de producción o no. En invierno necesitamos reforzar porque es muy buena la captura en aguas nacionales y durante esos tres meses sin langostino bajamos un poco.

RP: El langostino los obligó a transformar absolutamente la matriz productiva de la empresa.

BL: Sí, fuimos virando hacia tierra, hacia el fresco, si bien seguimos teniendo el congelado a bordo, fuimos reestructurando la flota. Ahora incorporaremos un nuevo barco fresquero y nuestra idea es  idea es incorporar otro fresquero más para garantizarnos el suministro a las plantas, sin depender de terceros como nos ocurre en Rawson con el Punta Pardelas.

RP: La búsqueda de un permiso, para ustedes, parece haber terminado en una situación muy desgastante…

BL: Sí, y lo sigue siendo; ahora estamos alquilando un permiso y sigue siendo una lucha la obtención de un permiso porque llevamos como 15 años pidiéndoselo a la provincia, prácticamente desde que comenzamos a operar con la planta. Siempre se nos negó, mientras en el medio fueron otorgando permisos a otros armadores… No nos quisimos enfrentar nunca porque las luchas políticas nunca nos gustaron.

RP: Hace 15 años, de todas formas, no era el mismo escenario que el de hoy…

BL: Claro, no era la misma situación, hoy nosotros necesitamos garantizar el suministro para la planta, tenemos mucha gente dependiendo de nosotros, por eso compramos barcos para operar en aguas nacionales y por eso lo de Rawson, donde debiéramos tener dos barcos, no más, no queremos más y son para abastecer una planta que da trabajo a 400 personas, después seguiríamos comprando la materia prima tal y como lo estamos haciendo ahora. El problema es que si la demanda tira como pasó en su momento y nosotros no podemos pagar lo que piden, o tenemos algún problema de otra índole, necesitamos tener nuestra flota para que nos aporte lo mínimo para mantener a la gente. No es simple abastecer semejante planta.

RP: ¿En qué instancia está este tema?

BL: Está en marcha, en la administración de Chubut dicen que van a sancionar una ley y dentro de esa ley van a incluir unos parámetros que supuestamente nosotros cumplimos.

RP: Históricamente la legislación de Chubut tuvo atados los permisos a las plantas y no hay muchas empresas con un número de empleados como el que ustedes tienen. ¿Cuál es la explicación para que se otorguen a otros y no a ustedes el permiso?

BL: Autoridades provinciales nos han dicho que nosotros por ley deberíamos estar incluidos, que incluso en la nueva ley, bajo los parámetros que van a ponderar también, nosotros creemos que debiera ser así. Ahora estamos esperando que se sancione la ley, que no ha salido por distintas razones. Rawson necesita que se lo ordene de forma profunda, que no parece difícil; pero será necesario rever muchas cosas, algo que creo se va a intentar con la nueva ley para que comience a funcionar de forma más ordenada y transparente.

RP: Junto con la explosión del langostino se dieron discusiones políticas respecto del manejo del recurso, usted estaba entre los que se oponían a derogar la Resolución 1113. ¿Qué considera que se perdió con la derogación?

BL: Cuando se creó la Resolución 1113 se puso una limitante a la producción a bordo de los barcos congeladores obligándolos a hacer cajas de dos kilos, esto respondía a una necesidad de cuidar el mercado, pero también el recurso; y se obtuvieron muy buenos resultados. El éxito actual de la pesquería de langostino se debe en gran parte a la 1113. Creo que esa resolución fue virtuosa y creo que ahora lamentablemente se perdió la posibilidad de hacerla extensiva, no solo para las otras flotas, sino para aplicarla también en las plantas. Lo deseable sería que de las plantas en tierra salieran cajas de dos kilos y no bloques porque de esa manera seguiríamos cuidando el recurso, el mercado y generaríamos muchísimo más empleo.

RP: Un año atrás, con el dólar a la mitad, usted me decía que se podría dar más trabajo en tierra, por supuesto siempre que el recurso siga respondiendo de la misma manera que en los últimos años. Me planteó entonces que a pesar de que la mano de obra era cara era posible dar más trabajo si se mejoraba la productividad. ¿Cuánto cobra hoy un operario? ¿Sigue pensando que se puede aumentar el trabajo en tierra si aumenta la productividad de los operarios?

BL: -Hoy casi nadie gana menos de 50 o 60 mil pesos y muchos ganan bastante más que eso mensualmente y está bien porque la gente tiene que tener un buen sueldo, pero seguimos teniendo problemas de productividad. Nosotros tenemos una riqueza en el caladero importante que es el langostino, Mar del Plata está más complicada porque está lejos del recurso y se necesita hacer un análisis muy profundo y sincero para encontrarle una solución. En el caso de la Patagonia, tenemos una riqueza importante y la riqueza tiene que ser para todos, las empresas tienen que ganar y los trabajadores que las llevan adelante también; la cuestión está en la productividad y cada trabajador debiera tener una productividad que cubra su salario y no siempre es así. Creo que esto pasa porque hay una rigidez en la cuestión laboral que habría que corregir.

RP: ¿Se refiere a los convenios?

BL: A los convenios y a la ley de contratación, si bien nosotros procuramos tener trabajo todo el año, es un recurso natural y hay años en que puede irte bien y años en los que te puede ir mal, es complicado para la empresa; pero contratar gente que después no es responsable a la hora de venir a trabajar, también es complicado. Los niveles de ausentismo nos complican mucho la vida. Yo estoy seguro de que si se abordaran estos problemas el trabajo podría aumentar, nosotros ahora estamos pensando en ampliar la planta y una de las variables que nos frena es esa.

RP: ¿El ausentismo sigue siendo del 20%?

BL: -No, esos niveles han bajado pero se da una circunstancia muy característica, en los contratos fijos se da diez veces más de ausentismo que en los contratos temporarios o eventuales. Ahí radica el déficit de productividad, con ese nivel de ausentismo no se puede organizar bien el trabajo.

RP: Por lo que está planteando el ausentismo no sería inherente al tipo de trabajo sino al sistema de contratación.

BL: Así es, un trabajador de planta puede estar enfermo como cualquier persona, debe cuidarse y así debe ser, pero es curioso el dato. Nosotros queremos luchar contra ese tema porque no le viene bien a la empresa ni a la gente que tiene responsabilidad trabajando, el que viene una vez por semana perjudica al equipo de trabajadores, perjudica a sus compañeros. Eso lo corrige el tipo de contratación, que haya una flexibilización que permita elegir y que la gente tenga conciencia de que si no tiene responsabilidad trabajando puede perder el puesto.

Eso nunca puede afectar al buen trabajador porque nosotros los necesitamos.

RP: ¿Hay posibilidades de avanzar en esto con el gremio?

BL: Sí, lo hemos hablado, pero el gremio tiende a defender una contratación fija que superficialmente está bien, un señor tiene que tener una garantía de contratación y más cuando lleva un cierto tiempo trabajando porque eso le permite acceder a un crédito, tener aportes, entre otros beneficios. Eso está bien pero no se ve la otra parte, porque no es cierto que con otro sistema de contratación no existirían aportes y recibos, una persona contratada eventualmente cuenta con eso. Es necesario discutir este tema, asumirlo, negociarlo y que todo el mundo lo entienda.

Revista Puerto

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