“Angelescu”, el barco blindado

El buque de investigación científica del INIDEP fue transferido a Prefectura para garantizar su operatividad y mantenerlo lejos de los reclamos de los tripulantes que responden a Pablo Trueba.

Después de 5 años el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero vuelve a relevar el pulso de la pesquería de calamar, el tercer recurso pesquero más importante, en términos comerciales, del Mar Argentino, con una campaña de investigación que se completará a bordo del moderno “Victor Angelescu”.

Esa era la noticia que ayer debería haber destacado el Secretario de Agroindustria Miguel Etchevehere, luego de la recorrida al buque amarrado en el muelle de la Base Naval. Pero el funcionario, por desconocimiento o por torpeza, o quizás por ambas, destacó que “después de 5 años se vuelve a hacer una campaña de investigación”.

No es la primera vez que el funcionario nacional pifia con una declaración pública vinculada al sector pesquero. El año pasado cuando salió a contar detalles de la reunión que el presidente Macri había mantenido en el marco de la mesa de competitividad, también metió la pata.

Tal vez porque en esa oportunidad no había muchas cosas que contar: la megadevaluación parecía solucionar todos los problemas que enfrentaba el sector, Etchevehere dijo muy suelto de cuerpo que la Prefectura se corría del control de la flota pesquera.

Los familiares del Repunte y del Rigel habían arrinconado a Mauricio en duros términos y el vocero intentó calmar las aguas. Lo que había ocurrido en realidad es que se había creado una comisión para investigar las causas de los naufragios. A más de 6 meses, vale decir, jamás se reglamentó ni se designaron a sus integrantes. Obvio que ayer en rueda de prensa, nadie le hizo referencia al compromiso incumplido

El Angelescu encierra algunas curiosidades que vale la pena repasar: costó varios millones de dólares más de los previstos porque tiene casi 20 metros más de eslora que el proyecto original, pese a lo cual luce una cubierta poco amigable para clasificar el pescado del lance e pesca.

Pero la de calamar no será su primera campaña como dijo el Secretario. Desde que llego al país desde Armón, Vigo, en la primavera del 2017 y tras un paso por el puerto porteño, Quequén y ahora Mar del Plata donde amarra en la Base Naval de la Armada, ha completado campañas sobre juveniles de merluza, langostino y áreas marinas protegidas.

En las últimas horas el interventor del instituto puso un poco de luz sobre otro dato curioso que encierra el Angelescu. Desde que llegó al país no tiene matrícula. Es como un auto sin patente.

Marcelo Lobbosco reveló las causas: el INIDEP firmó un fideicomiso con la Prefectura en el que le transfirió a la fuerza el dominio imperfecto del buque. El Angelescu no necesita matrícula porque pertenece a Prefectura, al menos hasta la vigencia del fideicomiso. De ahí que la tripulación corresponda a oficiales de la fuerza, al servicio ya no de la seguridad sino de la investigación de los principales recursos pesqueros del mar argentino.

Los motivos que avalan este singular acuerdo –el INIDEP tiene otros tres barcos de investigación donde oficia de armador y cuentan con la matrícula correspondiente- son todavía más curiosos.

“Garantizar la operatividad del buque para cumplir con el objeto de la Ley de Pesca y los objetivos del INIDEP”, dijo el Interventor en declaraciones a Revista Puerto. Quién impedía la normal operatividad del barco que llevó a este acuerdo, rubricado por Otto Wohler, director del instituto durante la gestión Bustamante, Gerpe y Bosch, hasta la llegada de la intervención.

Otto en realidad es una figura clave en todo el proceso de licitación, adjudicación, construcción e importación del Angelescu. También del nuevo que construye Armón en Vigo, también financiado por el BID, en otra muestra de apoyo a la industria naval argentina. Esta semana se corrió el rumor de la desaparición sospechosa de todo ese expediente. En el INIDEP lo negaron. O lo encontraron.

Quien ponía en riesgo la operatividad del buque es Pablo Trueba, secretario General del SIMAPE. La mayoría de los tripulantes de los barcos de investigación son sus afiliados. El fideicomiso puso bajo una burbuja de protección al Angelescu.

Escudo que no tienen el “Cánepa”, el “Oca Balda” ni el “Eduardo Holmberg”, pese a que se invirtieron varios millones en ponerlos en condiciones, casi nunca en estos 3 años abandonaron la precariedad ni el muelle de amarre. Otto está convencido que las roturas frecuentes de los barcos responden a sabotajes de la propia tripulación y no quería tropezar con la misma piedra una vez llegado el buque nuevo.

Ahora reconvertido en parte de la usina de ideas que alimenta la Fundacion Pensar, de donde salieron Aicega, Merlini, el propio Lobbosco y demás figuras ilustres, Trueba fue de los pocos gremios que abrazó con bríos la llegada del interventor. Su sueño de volver a ganar poder en el instituto haciendo pie en el Angelescu se acaba de convertir en pesadilla. El interventor confirmó en las últimas horas que el fideicomiso se mantiene. El Angelescu sigue blindado.

Puerto de Palos

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