Pesca eléctrica, alta tensión en Bruselas

Pesca eléctrica, alta tensión en Bruselas

Bloom denuncia en la Eurocámara a la flota holandesa por beneficiarse de fondos europeos y licencias ilegales.

De «fraude masivo» han tildado los activistas de la organización Bloom, plataforma contra la pesca eléctrica, el entramado de las autoridades holandesas y su flota para poder recibir fondos europeos y licencias para explotar las pesquerías en el mar del Norte. Bloom presentó la pasada semana la denuncia ante la Eurocámara de Bruselas, pues es la única institución europea que se ha manifestado en contra de permitir la pesca con pulsos.

Bloom ha revelado que los barcos holandeses recibieron desde 2007 unos 21,5 millones procedentes de ayudas de la Unión Europea para armar sus buques con redes de electrodos, procedimiento prohibido en la UE en 1998, pero autorizado con limitaciones en 2006 bajo un sistema de licencias relacionadas con la «pesca experimental» con propósitos científicos. Las ayudas fueron logradas mediante dos instrumentos financieros: 14,3 millones del Fondo Europeo de Pesca (entre 2008 y 2016) y 6,5 millones del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca desde 2017.

Arrastreros ilegales
El escándalo y la posible ilegalidad reside, según denuncia la plataforma, en que las autoridades holandesas no desarrollaron un completo plan de investigación. Además, las 14 licencias que este país podía conceder de forma legal se han convertido en 84 gracias a acuerdos con Bruselas. De estas, solo un máximo de 32 buques se han visto implicados en tareas de investigación. La polémica ha llegado a la opinión pública de países más sensibilizados contra la pesca eléctrica, como Francia, donde las organizaciones ecologistas y las asociaciones de pescadores artesanales denuncian la sobreexplotación de recursos con este procedimiento.

Bloom denuncia que las subvenciones se han concedido contraviniendo la normativa europea, pues las subvenciones públicas no pueden servir para aumentar la eficacia de la pesca, algo que sí sucede con la pesca eléctrica. Otro caballo de batalla es la posible ilegalidad de la mayoría de los arrastreros eléctricos. De hecho, ha difundido que un conjunto de ayudas que alcanzan los 2,7 millones de euros ha permitido el desarrollo de un método especialmente prohibido por el reglamento europeo, el arrastrero eléctrico con puertas. Cuestiona además el sostenimiento de este caladero por los daños que causa en el ecosistema marino y su considerable número de descartes. Los defensores de la pesca eléctrica responden que el porcentaje se reduce en un 50%, pues las descargas están medidas para aturdir a los peces y poder venderlos con posterioridad. Desde Bloom se insiste en que «si no intervienen las instituciones dejamos la puerta abierta de par en par a la electrificación total de la flota industrial europea, en claro perjuicio del principio de precaución y de los recursos existentes, los ecosistemas marinos y los pescadores artesanos».

Corrupción moral

En la Eurocámara, más del 60% de los eurodiputados están en contra de volver a autorizar la pesca eléctrica. Pero algunos movimientos de la Comisión inducen a pensar que se está trabajando para levantar las restricciones. ¿Por qué la UE desoye las denuncias contra las prácticas de pesca holandesas? ¿Inacción? ¿Mala gestión? Ante lo que la plataforma Bloom denomina «corrupción moral», no les ha quedado otro remedio que exigir la intervención de la Oficina Antifraude Europea (OLAF). Para reforzar la denuncia, ha pedido el amparo de la defensora del pueblo europeo, Emily O’Reilly.

Claire Nouvian, fundadora de Bloom, deja claro el peligro: «Si las instituciones continúan tolerando el uso de la electricidad, tarde o temprano este método de pesca llegará a destruir áreas del Mediterráneo y del Atlántico de la misma manera que hoy está arrasando el Mar del Norte».

No hay comentarios