“Se necesita llegar a un acuerdo en la pesca de altamar”

El congreso de la FAO que antecede a la Feria de Pesca en Vigo tuvo como disertante al doctor Graham Pierce, director del Departamento de Recursos Marinos del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo (CSIC), que trabajó en biología marina e investigación por casi 30 años, dedicándose en buena parte de ellos al estudio de cefalópodos. Su charla se centró en las variables ambientales como muy influyentes pero no determinantes en la abundancia, especialmente, del calamar Illex argentinus; y consideró como otro factor determinante a la presión pesquera. En comunicación con REVISTA PUERTO, Pierce indicó que en los actuales niveles de explotación en el Atlántico Sur, el recurso todos los años se encuentra en riesgo de sobrepesca.

No es una novedad para nadie que el INIDEP supo tener una cobertura de excelencia sobre el recurso durante 10 años, con datos de Malvinas, con dos campañas anuales ininterrumpidas que permitían tener una radiografía anual de la pesquería; pero todo se perdió hace más de 15 años. La última campaña del Stock Sud Patagónico fue hace 4 años, pero la serie histórica que permitía evaluar la evolución del recurso y los cambios en el ambiente se perdió hace mucho. Hoy, con esfuerzo, los que quedan de esas épocas solo tratan de determinar un escape con modelos matemáticos, con el objetivo de resguardar una porción de reproductores.

Respecto de las limitaciones que tiene el INIDEP para evaluar el recurso debiendo utilizar datos de volumen de captura y talla, algo que el investigador considera que es muy poco efectivo para entender su dinámica, lo consultamos.

REVISTA PUERTO: ¿Qué no se está viendo al evaluar con esos parámetros la pesquería?

GRAHAM PIERCE: No es posible evaluar una población de calamares como esta por dos razones: viven solo un año y el ciclo de vida es muy sensible a las condiciones ambientales. La evaluación en la mayoría de los peces depende de una imagen plurianual de lo que está sucediendo con el stock. En el calamar cada año tienes un nuevo stock, por lo que el tamaño del calamar no es muy informativo. Esto significa que la evaluación tradicional no funciona, por lo tanto es necesario combinar acciones. Se puede utilizar un modelo de producción que supone abundancia máxima de calamar fija, a menos que cambie de acuerdo con las condiciones ambientales. En cualquier caso es una evaluación retrospectiva; la segunda opción es la evaluación en tiempo real, mediante la cual se monitorea la tendencia en el esfuerzo de captura por unidad durante la temporada de pesca y estimar la abundancia original al inicio de la temporada y, por lo tanto, para indicar cuándo dejar de pescar para permitir (digamos) que se escape el 40% de los calamares. La tercera opción es utilizar una campaña o desarrollar un modelo de pronóstico.

RP: Sin campañas poner un límite a las capturas para dejar un 40% de escape de reproductores es muy difícil; a eso le sumamos que no se estudian periódicamente las variables ambientales. En este escenario ¿qué margen tienen los biólogos para evaluar el recurso y conocer su dinámica para luego poder hacer recomendaciones de manejo?

GP: Es un problema difícil. Y se necesitaría evaluación para todas las acciones. Sospecho que la mejor solución práctica, dado que la evaluación en tiempo real no es muy práctica para toda el área de pesca, es una combinación de evaluaciones (si es posible) más modelos de producción ajustados ambientalmente, más pronósticos y un manejo sólido en toda el área de pesca, para establecer una captura razonable que reduciría el riesgo, para monitorear la captura y el esfuerzo con la mayor frecuencia posible y tener la posibilidad de cerrar la pesquería cuando las capturas comiencen a caer.

La Argentina tiene completamente descuidada la investigación pesquera en general, pero especialmente el calamar dentro de las grandes pesquerías. Pero el Illex argentinus del Atlántico Sur tampoco tiene la atención internacional que debiera; existe una presión pesquera desmedida por parte principalmente de China y Corea con la colaboración de España y el gobierno de ocupación de Malvinas, sin que nadie haya enfrentado seriamente el tema.

Un de los problemas que observa el biólogo en esta pesquería es el poco interés que existe en Occidente por este recurso, que se potencia con la creencia de que la curva ascendente es un indicativo de que nunca podría estar en peligro. Muchos han considerado que la proliferación de los cefalópodos a nivel global está vinculada a cambios ambientales y eventos climatológicos; pero en su ponencia en Vigo, Graham lo puso en duda.

En el caso particular del Illex argentinus entre 1970-2016, señaló que el recurso ha mostrado grandes fluctuaciones y que se supieron asociar las bajas densidades al fenómeno de El Niño “pero no hay ninguna relación clara”, indicó. Por ejemplo, no coinciden con las caídas de 2009 y 2016. Por otra parte, en la serie analizada entre 2000 y 2017, hubo años de gran abundancia que coinciden con El Niño.

“En 2016 las capturas del Illex argentinus cayeron abruptamente en un millón de toneladas y en 2017 se recuperaron”. Incluso en 2016 hubo otros cefalópodos que aumentaron sus capturas. El mecanismo de análisis de períodos largos es mucho más complicado de lo que muestran series históricas cortas, señala Graham, que analiza el comportamiento en series de 30 y 60 años.

RP: ¿Cómo se explica que ante años de este fenómeno puedan en ocasiones existir años de altas densidades y en otros de bajas?

GP: Siempre hay múltiples factores que afectan a una población, incluida la pesca y El Niño. Dependiendo de si la mortalidad por pesca es alta o baja y si este valor alto o bajo ocurre durante La Niña o durante El Niño, podría cancelar o reforzar el efecto de El Niño. Separar los efectos de la pesca y el medio ambiente suele ser difícil. Necesitas series de tiempo largas para tener alguna posibilidad de hacerlo.

Para el investigador, además de cuestiones asociadas a cambios en el ambiente, “la sobrepesca puede ser parte de la explicación, dado que no existe un acuerdo regional” para su manejo. En ese sentido, recomienda gestionar las capturas para mantener el precio de mercado porque ante la caída del precio aumenta la presión pesquera; pero también debe contarse con una gestión basada en las limitaciones del esfuerzo garantizando el 40% de escape de reproductores y priorizar los objetivos sociales.

Consultamos al experto sobre las medidas que a su criterio deberían encararse desde Argentina para poder mejorar la gestión del recurso en el Atlántico Sur.

GP: ¡Sería bueno tener una buena respuesta! En cualquier caso, supongo que al menos Argentina, Reino Unido / Falklands / Malvinas, China / Taiwán y Corea (y cualquier otra nación que capture calamares allí) necesitan llegar a un acuerdo sobre la pesca en alta mar. Quizás otra opción podría ser centrarse en la certificación como motor de la pesca responsable, pero esto solo funciona si los consumidores europeos y asiáticos le prestan atención.

RP: En sus evaluaciones, utiliza cifras de captura de la flota que opera en aguas internacionales. ¿Hasta qué punto son fidedignas las cifras suministradas por China y Corea de las capturas realizadas en la Milla 201?

GP: Los métodos de evaluación siempre pueden mejorarse y los datos de pesca a menudo son inexactos. La evaluación en tiempo real es la única forma de estar seguro de lo que está sucediendo con el stock durante la temporada de pesca; los otros métodos solo brindan la abundancia al inicio de la temporada (y algunas veces solo se sabe después del final de la temporada). Sin embargo, la mejor evaluación en el mundo no ayudará si las capturas en alta mar no están reguladas, ya que tal regulación reduciría el riesgo de un colapso de la población.

RP: ¿Considera que el recurso está en riesgo de colapso con la actual presión pesquera a la que está sometido en el Atlántico Sur?

GP: Bueno, aún no se ha colapsado a pesar de la alta presión, pero al no existir una regulación de la pesca en alta mar; todo lo que se necesita es una alta presión de pesca en un año de escasa abundancia de stock y tal vez tengamos un problema… Mi opinión es que la alta presión de pesca probablemente hace que la variación de un año a otro sea más extrema. En el lado positivo, hay combinaciones de acciones diferentes, por lo que la extinción completa es poco probable.

RP: La disminución de peces es otra de las variables a considerar al tratar de entender la abundancia de cefalópodos. Según el investigador Daniel Pauly, la abundancia de crustáceos y cefalópodos se entiende por una fuerte disminución de las poblaciones de peces, pero dice que luego de los langostinos y los calamares lo que nos va a quedar en el mar serán solo medusas, de no revertirse la tendencia en la explotación pesquera. ¿Usted coincide?

GP: Bueno, no es algo muy apetecible pero, sí, creo que hay un riesgo de que vayamos allí.

A pesar de que Graham Pierce es una eminencia en la materia, nuestro subsecretario de Pesca, Juan Bosch, cuestionó las consideraciones vertidas por el investigador tras su exposición en Vigo y calificó de “flojita” la charla en medios gráficos. Seguramente el funcionario no entendió que cuando se habla de Illex argentinus no se está hablando exclusivamente de Argentina sino de un recurso que nos excede, pero sobre el que debemos tener una enorme responsabilidad dado que gran parte de su ciclo de vida transcurre en aguas de nuestra ZEE y ocupamos el tercer puesto en su explotación.

Fuente: Revista Puerto

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