La pesca de arrastre se utiliza sobre el 14% del fondo marino poco profundo

Los científicos están de acuerdo en que el arrastre de fondo extenso puede afectar negativamente a los ecosistemas marinos, pero la pregunta central sobre qué parte del fondo marino se arrastra, o la llamada huella del arrastre, ha sido difícil de precisar.

Un nuevo análisis, que utiliza datos de alta resolución para 24 regiones oceánicas en África, Europa, América del Norte y del Sur y Australasia, muestra que el 14% del fondo marino total, con una profundidad inferior a 1.000 metros, se utiliza para la pesca de arrastre.

La mayor parte de la pesca de arrastre se realiza en este rango de profundidad a lo largo de las plataformas continentales y las pendientes en los océanos de todo el mundo. El análisis se centró en este rango de profundidad, cubriendo un área de aproximadamente 7,8 millones de kilómetros cuadrados de océano.

El documento, que se publica en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, reunió a 57 científicos con base en 22 países y con experiencia en el mapeo de la actividad pesquera a partir de la monitorización satelital y los datos del cuaderno de pesca. Sus resultados evidenciaría que la huella de la pesca de arrastre de fondo en las plataformas continentales y las pendientes a través de los océanos a menudo se ha sobreestimado «sustancialmente».

«El arrastre ha sido una actividad muy controvertida y su huella no se ha cuantificado en numerosas regiones con una resolución suficientemente alta», comenta el autor principal, Ricardo Amoroso, de la Escuela de Ciencias de la Pesca y Acuática de la Universidad de Washington, en Estados Unidos. «Cuando no cuantificas los impactos de la pesca de arrastre en una escala detallada, terminas con una sobreestimación de la huella de la pesca de arrastre», agrega.

Los análisis anteriores habían mapeado la pesca de arrastre en cuadrículas de 1.000 o más kilómetros cuadrados, por ejemplo, en comparación con las cuadrículas de 1 a 3 kilómetros cuadrados utilizadas en este análisis. Las estimaciones de la huella presentadas en este nuevo documento también son más precisas que las descritas en algunos trabajos previos porque utilizan información sobre el arte utilizado por las flotas de pesca, explican los autores. Saber si una red de arrastre se extiende a 10 o 100 metros, por ejemplo, ayuda a mejorar la estimación del área del fondo marino afectada.
Mares europeos

Aunque los autores encontraron que el 14% de las regiones incluidas en el estudio fueron rastreadas, hubo diferencias regionales importantes. Por ejemplo, solo el 0,4% del lecho marino frente al sur de Chile está siendo arrastrado, mientras que más del 80% del lecho marino en el mar Adriático -una parte del mar Mediterráneo- está arrasado.

Además, las huellas de arrastre cubrieron menos del 10% del área del fondo marino en aguas de Australia y Nueva Zelanda, y en las Islas Aleutianas del Pacífico norte, el mar de Bering y el golfo de Alaska, pero superaron el 50% en algunos mares europeos.

El estudio también proporcionó evidencia de los beneficios ambientales relacionados. En las regiones donde las tasas de pesca de las poblaciones capturadas con redes de arrastre comercialmente cumplían con los parámetros de sostenibilidad aceptados, las huellas de las redes de arrastre eran generalmente más pequeñas, detalla el coautor Simon Jennings, del Consejo Internacional para la Exploración del Mar.

«En aquellas regiones donde las huellas de arrastre de fondo eran menos del 10% del área del fondo marino, las tasas de pesca en las poblaciones de peces de fondo casi siempre cumplían con los estándares internacionales de sostenibilidad. Pero cuando las huellas superan el 20%, rara vez las alcanzaron», subraya Jennings.

Los autores reconocen que algunas regiones que se sabe que tienen mucha actividad de arrastre no se incluyeron en este estudio porque no se disponía de datos que proporcionaran una imagen detallada de la actividad de pesca. El sudeste asiático es una de esas regiones.

Aun así, este nuevo artículo ofrece la mirada más completa hasta el momento sobre la actividad de arrastre en todo el mundo, asegura otro de los autores, Ray Hilborn, profesor de Ciencias Acuáticas y Pesqueras de la Universidad de Washington. También describe una forma de estimar las huellas del arrastre en regiones donde se conocen las dimensiones de los artes, las velocidades de los barcos y el total de horas empleadas al arrastre, pero que carecen de los datos de ubicación específicos del barco que ahora recogen algunas flotas

abc.es

No hay comentarios