El Centurión del Atlántico pescó y descargó 450 toneladas de merluza negra sin controles

El barco fue despachado sin embarcar inspector y se le permitió descargar sin verificar el porcentaje de juveniles, una condición obligatoria en la administración de la pesquería. El volumen descargado representa 16 millones de dólares.

Los propietarios de la firma Estremar parecen gozar de los privilegios que les otorgan los años de amistad con el subsecretario de Pesca, Juan Bosch. El barco Centurión del Atlántico, propiedad de la firma en cuestión, fue autorizado a zarpar sin inspector para realizar una marea a merluza negra entre el 31 de agosto y el 22 de octubre. Ayer, cuando desembarcó en el puerto de Ushuaia, lo hizo sin que se verificara el porcentaje de juveniles por parte de la Subcomisión de Control de Descargas, dado que el Subsecretario no autorizó al personal para que se hiciera presente. El barco descargó 450 toneladas de merluza negra y se desconoce cuál fue el porcentaje de juveniles que, a juzgar por la maniobra, puede sospecharse que debe ser muy elevado. La merluza negra es una especie longeva y muy vulnerable sobre la que existe muy poca información

A partir del año 2002 desde la administración pesquera comenzaron a tomarse medidas para evitar el colapso de la merluza negra, que había sido muy castigada. En el año 2000 la captura había alcanzado las 9.500 toneladas y estuvo compuesta en un 90% por juveniles.

La adopción de medidas restrictivas redujo las capturas en 2004 a 2.500 toneladas y ése fue el valor establecido como captura máxima hasta 2010, cuando se llevó a 3.200 toneladas; y en los últimos dos años se fijó en 3.700 toneladas. En el año 2016 el porcentaje de juveniles, según datos suministrados por el INIDEP, se había reducido al 13%.

En 2002 se creó la Comisión de Seguimiento de la Merluza Negra conformada por autoridades nacionales, el INIDEP y empresas pesqueras. A partir del trabajo de esta Comisión se estableció la talla juvenil en 82 centímetros y la prohibición de capturar más del 15% y del 1% para aquellos que la capturaren como fauna acompañante. También se delimitaron áreas de alta vulnerabilidad y se decidió que los barcos debían ser despachados a la pesca con inspector y observador a bordo.

Para lograr un control efectivo se creó la Subcomisión de Control de Descarga, de la que participan inspectores de la Dirección de Pesca y representantes de las empresas. El barco tiene desde entonces la obligación de avisar su arribo a puerto con cinco días de antelación y la Administración Pesquera Nacional debe designar el o los inspectores que medirán las piezas para comprobar el porcentaje de juveniles.

El control de las descargas por parte de la Subcomisión es obligatorio; si no se hace en puerto debe hacerse en planta, pero en el caso del Centurión del Atlántico ayer no se cumplió ninguna de las dos posibilidades. El personal de la Secretaría de Pesca no fue autorizado por la autoridad para realizar el control y medición de los ejemplares en el puerto de Ushuaia y solo se dispuso el control de descarga para facilitarle a la empresa el acta que le permitirá exportar su valiosa mercancía.

Este hecho es gravísimo. Estamos hablando de un recurso que debe ser administrado con un criterio precautorio y dando cumplimiento estricto a la normativa para evitar su declinación. Un informe elaborado por Patricia Martínez, directora de Pesquerías Demersales del INIDEP, indica como una característica relevante de la administración de la pesquería que existen “fuertes controles de las descargas” con la existencia de controles mixtos de los desembarques. Al parecer la información merece ser actualizada.

El Subsecretario de Pesca con su accionar permitió que el Centurión del Atlántico descargara 450 toneladas de merluza negra sin que nadie sepa cuál fue el porcentaje de juveniles. La maniobra llevada a cabo permite sospechar que dicho porcentaje debe haber sido muy elevado, a juzgar por la estrecha relación entre esta empresa y el funcionario. Este volumen de captura representa para la empresa un ingreso de 16 millones de dólares, por lo que seguramente estarán muy agradecidos.

El hacer favores a grandes empresarios es la característica más distintiva Juan Manuel Bosch. En sus casi dos años de gestión ha otorgado un permiso de pesca de forma ilegal al buque José Américo, de la firma Moscuzza; ha evitado sumariar a la empresa Argenova a pesar de existir actas de inspectores que dan crédito de graves infracciones; y ahora le permite a la empresa Estremar evadir la medición de los ejemplares de merluza negra.

Revista Puerto

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