Advierten por relajo en controles nacionales a las descargas

Durante la actual temporada de langostino, próxima a concluir, los controles de los desembarques por parte de la Subsecretaría de Pesca de la Nación resultaron dispares. Fueron intensos en el invierno, pero en gran parte de la zafra no hubo fiscalización permanente.

Transitan las últimas semanas de la temporada de langostino en aguas nacionales con niveles de capturas similares a los del año pasado que marcaron un record histórico, en base a las “declaraciones juradas” de descargas. Aunque la veracidad de los datos siempre queda supeditada a la rigurosidad de los sistemas de controles y fiscalización que tiene a su cargo la Subsecretaría de Pesca de la Nación.

Durante la actual temporada, en los muelles patagónicos de Puerto Madryn, Rawson, Camarones, Comodoro Rivadavia y Puerto Deseado, los controles no fueron permanentes. En los primeros meses desde la apertura de aguas nacionales hubo mayor presencia de inspecciones para verificar los desembarques pesqueros, pero ese esquema de fiscalización se relajó con el correr de los meses, y las revisiones y cotejos de las declaraciones fueron más esporádicas.

Las mayores concentraciones de la flota fresquera de altura se verificaron en los puertos de Camarones y Puerto Madryn. En el primero de ellos se llevan reportados más de 500 desembarques de buques langostineros y se contabilizan un poco más de 30 actas de descargas.

Es clave fiscalizar lo declarado en el parte de pesca y lo que se comprueba cuando se realiza un acta de descarga ante una inspección. Suele ser recurrente que se declara menos de lo que se desembarca.

La Subsecretaría de Pesca de la Nación que conduce Juan Manuel Bosch designó en la delegación de Puerto Madryn de ese organismo a Carlos Paisán, quien estaría vinculado a la Agencia Marítima del Sur; y los exhaustivos controles iniciales se fueron diluyendo con el correr de los meses. Es decir, quien controla es proveedor de las empresas pesqueras. Los buques langostineros que deben ser fiscalizados son, en algunos casos, clientes de quien los debe controlar.

En tanto, se demora la instrumentación de la denominada Guía Única de Transito que debería aportarle más transparencia al movimiento de cargas terrestres de materia prima.

Fuente: Revista Puerto

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