Inconvenientes logísticos para la exportación del langostino en Puerto Madryn

La pesca del langostino en el sur está dando buenas noticias: el volumen crece, y con él las divisas de ingreso proyectadas por exportaciones van en aumento, lo mismo que la cantidad de contenedores reefer operados. La contracara de estas perspectivas positivas es que la infraestructura necesaria para hacer frente de manera eficiente a la logística no acompaña el mayor movimiento productivo.

Para sustentar la imagen, basta saber que hay operadores logísticos que están bajando desde Buenos Aires contenedores reefer en camión, los consolidan en las plantas de Puerto Madryn (a metros del muelle de ultramar) y los embarcan en Madryn. Pero hubo averiguaciones para subir con la carga, en camión, a Mar del Plata para embarcarse en la terminal de contenedores.

El sinsentido logístico es resultado de que la plazoleta de contenedores de Madryn “se quedó corta” de enchufes para los contenedores refrigerados. “Esto pasa ya con cierta habitualidad”, reconoció un operador, al explicar que “en los últimos meses del año, los clientes quieren programar una carga en su frigorífico, y el puerto no le entrega contenedores vacíos porque no tiene enchufes disponibles para después recibirlos cargados”.
Palas por enchufes

Así, se retrasan las operaciones y la planificación de cargas. El periodista Nelson Saldivia, de Revista Puerto, confirmó esta situación en una nota realizada al titular de la Administración Portuaria de Puerto Madryn, Osvaldo Sala, quien reconoció que la previsión de una obra para contar con una mayor cantidad de enchufes debió esperar por la llegada de las palas y rotores para molinos eólicos.

La responsabilidad no es íntegra de la administración portuaria. Otros factores coyunturales cooperaron en una tormenta perfecta: los anuncios del regreso de las retenciones apuraron a varios a sacar los permisos de embarque antes de que saliera la norma para sortear los tributos y embarcar dentro de los primeros 30 días. “Los clientes empezaron entonces a presionar para sacar la carga por camión y por Buenos Aires, y hubo que traer más vacíos todavía, con los trastornos y costos extra que generan y afectan la rentabilidad”, explicó un operador que trabaja mucho con congelados.

Por si fuera poco, las obras de mantenimiento en el muelle Storni pusieron en suspenso el uso de uno de los tres sitios de atraque para portacontenedores, tornando más lenta la rotación de los buques, y colapsando más rápidamente la ya estresada plazoleta de contenedores reefer. “Los buques pasan más tiempo en rada a la espera del atraque, y se suman a los buques que descargan los equipos para parques eólicos”, explicaron.
Momento crítico

“Es un momento crítico porque es una época en la que quedan pocas semanas para llegar a las ventas de Navidad, que son las más fuertes del año. Si no se puede embarcar en las próximas semanas, el problema comercial es grave”, reconocieron.

Chubut es la cuarta provincia exportadora, con embarques por US$ 1475 millones en el primer semestre de 2018, según el informe que analiza el origen provincial de las exportaciones del INDEC. La exportación de pescados y mariscos aumentó un 24,7% en dicho período, respecto del mismo de 2017. Entre enero y julio de este año se llevan exportadas 80.293 toneladas, por un total de US$ 558 millones. La toneladas promedio del langostino exportado casi roza los US$ 7000.

Ni el cambio más competitivo, ni el buen precio internacional del langostino podrían morigerar las pérdidas, no ya de rentabilidad, sino contractuales.

Fuente: Trade News

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