Las filiales de Pescanova salen de pérdidas por el tirón argentino y el traspaso de Mira

Lámparas de uno de los poteros con los que opera el grupo en Argentina. // @tesadiazfaes

Namibia, Mozambique y el "trading", los otros pilares del negocio - Obtiene un resultado "histórico" en pesca salvaje E Las desinversiones generan un impacto neto de 12 millones

La antigua cúpula de Pescanova hizo recaer sobre las filiales el peso de un negocio a punto de quebrar, con avales, garantías e hipotecas que precipitaron la quiebra de Pesca Chile, amenazaron la continuidad de Argenova (Argentina) o la alimentación de los langostinos en Nicaragua y Ecuador. Una relación casi parasitaria que terminó con la llegada de la administración concursal a Chapela, que tuvo que firmar decenas de pactos de no agresión (stand still) con acreedores; las subsidiarias son y eran el pulmón del grupo. En 2017, ya como Nueva Pescanova, las compañías integradas en el mapa de consolidación han sido rentables de nuevo. No lo eran desde, al menos, 2010. La locomotora ha sido bicéfala esta vez: a Argenova, que ha sumado siempre beneficios pese a la travesía de Pescanova por el concurso, se ha sumado la aportación de Novapesca Trading. La desvinculación completa de la macroplanta de rodaballo de Mira, sin sumar, ha sido clave.

Según las cuentas individuales depositadas por la pesquera en el Registro Mercantil –es una SL, no tiene obligación de facilitarlas públicamente– las filiales sumaron un resultado de algo más de 15 millones de euros, aunque la mitad de las subsidiarias extranjeras siguen en números rojos. La campaña de gambón argentino y merluza negra mantuvieron a Argenova a la cabeza de las firmas extranjeras, con un resultado en el ejercicio de 13,6 millones. Es la joya de la corona de la compañía; cuando Shanghai Fisheries (dueña de la conservera Albo) se interesó por ella recibió un "no" rotundo por respuesta. En el país sudamericano Nueva Pescanova opera 18 buques –ha vendido los derechos de pesca del Argenova XI, hundido en 2010–, tiene más de 700 empleados y produce en torno a 13.000 toneladas de producto al año. Eso sí, pese a las capturas históricas de langostino el resultado fue inferior al de 2016.

La que sí revirtió por completo sus cuentas fue Pescamar, con base en Beira (Mozambique) y especializada en langostino salvaje. El pasado ejercicio se anotó un resultado de más de 3,6 millones, frente al negativo de 13,8 millones del ejercicio anterior. Será, con la de Namibia, la filial que recibirá los primeros barcos que construye Pescanova desde 1986. "En pesca se han mejorado las rentabilidades tanto de Cono Sur como África, por una mejora del mix de capturas de gambón y un mayor volumen de pesca de langostino en Mozambique. Todo esto ha permitido –reza el informe de gestión– que 2017 se haya convertido en un año histórico en pesca con los mejores resultados hasta la fecha".

Sin duda, el adiós de Nueva Pescanova al proyecto estrella del expresidente Manuel Fernández de Sousa –una macroplanta de rodaballo con una capacidad teórica de producción de 7.000 toneladas anuales– posibilitó la recuperación de las sociedades participadas. En manos ya del fondo Oxy Capital, Acuinova Actividades Piscícolas se ha desvinculado por completo de la pesquera gallega. Solo en 2016 se anotó un resultado de casi 90 millones en negativo, y otros 17,4 el ejercicio anterior. La producción la comercializa ahora Stolt Sea Farm, competidora directa de Nueva Pescanova. Además de Acuinova, el grupo adelgazó con la venta de la filial Hasenosa (Porriño), Nova Honduras y Serviconsa (Nicaragua). "El beneficio conjunto de estas operaciones ha ascendido a 17,1 millones, con un impacto neto en el resultado consolidado del ejercicio de 12,1 millones de euros".

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