El CFP analizó la selectividad de merluza en la pesquería de langostino

Los investigadores indicaron que si bien el nivel de bycatch este año es más elevado que el de 2017 se explicaría por una mayor presencia de merluza y abundancia de juveniles. Propusieron revisar los sistemas de selectividad y realizar una campaña con el buque Angelescu para evaluar dispositivos.

Hace 15 días los Consejeros tomaron conocimiento del alto nivel de ejemplares de merluza en la captura de langostino, según reveló un informe del Programa de Merluza y fauna acompañante. Ante esta situación los representantes de la provincia de Río Negro y del Ministerio de Desarrollo Sustentable y Ambiente solicitaron una reunión urgente con los investigadores del Programa y pidieron que estuvieran presentes, además, los coordinadores del Programa de Crustáceos y Artes de Pesca. El taller se llevó a cabo el miércoles pasado y tras analizar los resultados de la temporada 2018, concluyeron que si bien el bycatch es mayor al que se registró en 2017, se explicaría por una mayor presencia de merluza y abundancia de juveniles de esta especie. Ante este cambio de escenario propusieron revisar las artes de pesca selectivas y se decidió realizar una campaña para evaluarlas (Ver Aumentó significativamente el bycatch en la pesquería de langostino).

La representante del Programa de Crustáceos del Instituto, Paula Moriondo, describió la evolución de la pesquería durante 2018 comparándola con la de 2017. “Si bien la tendencia de los rendimientos mes a mes fue la misma este año, se vio velada por las semanas de mal tiempo; esta situación hace que el langostino se disperse y no esté accesible a la flota”, indicó.

Tal como se había señalado en los informes presentados de la campaña realizada en febrero, remarcó “que este año se observó un retraso en el período reproductivo de la especie por el desplazamiento en el tiempo y el espacio del frente oceánico, necesario para desencadenar dicho proceso”. Esos datos fueron “corroborados en la presente temporada de pesca por la presencia de tallas más chicas de langostino en las capturas que durante el año 2017”, indicó la investigadora.

Por su parte la responsable del análisis del bycatch de merluza en esta pesquería, Fernanda Villarino, señaló que dicho análisis “mostró que tanto los rendimientos de merluza como la relación merluza/langostino fueron superiores a los registrados a esta altura del año durante 2017”, se indica en el Acta 23 del CFP.

La investigadora, según transmitieron los Consejeros, “destacó que a pesar de tener este año un mayor bycatch, éste sigue siendo aceptable en términos biológicos dada la abundancia de merluza y el incremento de ejemplares de talla chica detectado durante la campaña de evaluación de juveniles realizada en enero”.

Finalmente se expusieron los resultados de las experiencias realizadas con dos dispositivos de selectividad probados (Disela II -1997- y Hargril -2006-) y la Grilla 30 (2007); aunque se advirtió que su uso “no fue incorporado en la normativa vigente”.

“Todos ellos fueron diseñados en un contexto diferente de la pesquería, donde las abundancias de merluza eran mayores a las de langostino. Este hecho sostenido en el tiempo hace necesario revisar los sistemas de selectividad vigentes, a los efectos de asegurar su eficiencia y evitar los efectos no deseados de su uso en las actuales condiciones de alta concentración de langostino, a fin de explorar y definir las alternativas de selectividad que resulten más efectivas”, se indica textualmente en el Acta.

Ante este escenario los Consejeros solicitaron al INIDEP que elevara “una propuesta de plan de investigación de aproximadamente quince días, para evaluar los mecanismos de selectividad mencionados, con un presupuesto detallado de gastos de combustible y de materiales para el Barco de Investigación Angelescu”, indican en el Acta; pero por el momento no se definió plazo para su realización.

Revista Puerto

No hay comentarios