Macri, las mafias en la pesca y el barco de “Pototo”

El encuentro con el Presidente dejó poca tela para cortar en los hechos y varios tropiezos en las declaraciones. La dicotomía entre discurso y realidad es un bien propio de Cambiemos.

La visita del presidente Mauricio Macri a Mar del Plata para animar el cuarto encuentro de la Mesa de Competitividad Pesquera dejó muchas caras largas entre los empresarios y pocas certezas para una industria que reclama mayores respuestas y no le alcanza un dólar a 28 pesos y la permanencia de los reintegros como único pilar para mejorar la competitividad.

En los hechos, parece que es insuficiente que el Presidente lleve un punteo prolijo con la agenda de demandas a resolver por el sector como la baja en los costos de la ART y la ansiada reforma laboral para rediscutir convenios.

Lo reconoció el propio presidente de CaIPA. “Parece que abajo del Presidente no entienden las cosas” dijo Fernando Rivera en declaraciones a Radio Mitre Mar del Plata.

En los discursos la historia es distinta y regalo singularidades para todos los gustos. El vocero fue el ministro de Agroindustria Luis Miguel Etchevere. Mala idea designar a quien confesó durante la reunión no saber nada de lo que se estaba hablando durante el encuentro.

“¿Alguien sabe?”, bromeó un industrial que todavía espera que haya señales para reactivar la flota que lleva años sin salir a pescar merluza. El objeto preciado que falta en las mesas de corte y eleva la tensión social en Mar del Plata.

El Ministro salió con un par de anuncios armados a las apuradas. Más para saciar la espera de una veintena de periodistas que tuvieron que ingresar antes de las 11 de la mañana y llevaban 4 horas encerrados en un salón, lejos de la mesa de discusión, que novedades concretas.

Y lo que podía fallar, falló. Etchevere refirió que el Presidente le sacaba el control de las habilitaciones a Prefectura, cosa que no es cierto. La Comisión que se creó a instancias del Ministerio de Transporte tiene que ver con investigar los naufragios para intentar revelar las causas y corregirlas.

Para asegurar el título en los medios, el Ministro le dijo a la prensa que Macri había pedido que se terminen con las mafias en la industria pesquera. Etchevere especificó que cuando dijo “mafias” se refería a las malas prácticas al momento de la realización de inspecciones y fiscalizaciones de seguridad en los barcos pesqueros.

Pero en la reunión, el término “mafia” se pronunció casi sobre el final, cuando el propio Rivera hizo mención a los 400 millones de pesos en demandas por juicios laborales por accidentes de trabajo que tienen las empresas locales. “Hay que terminar con esas mafias”, pidió Macri, según contaron asistentes al encuentro.

A esta altura, esa dicotomía entre discurso y realidad también es un bien propio del gobierno. Macri habla de mafias para los medios como si encabezara un plan estatal para exterminarlas. Pero en los hechos comparte la mesa con José “Pototo” Moscuzza, el armador marplatense artífice del hecho más corrupto bajo la administración Cambiemos en el área pesca.

El tangonero “José Américo”, botado en Vigo mientras ahora se fomenta la industria naval argentina con líneas del Banco Nación a las que ningún armador tiene acceso, es un monumento a la irregularidad, a la corrupción que Macri dice combatir, a la transparencia que, dice, es la brújula que guía su mandato.
El nuevo barco congelador no cumple con la reformulación aprobada a fines de diciembre del 2015, en una de las actas más vergonzosas del Consejo Federal Pesquero y sin embargo Juan Manuel Bosch, ladero en la conferencia de Etchevere, lo habilitó junto al Consejo Federal Pesquero, que integra también Oscar Fortunato, mandatario de los intereses de “Pototo”.

El tangonero tampoco cumple con las resoluciones 1113/88, 153/2002 y 7/2008 que regulan el tipo de flota que puede acceder a la pesquería de langostino y fija límites de eslora y potencia del motor. Pero no importa, el buque opera sin ninguna restricción.

Si la flota fresquera de altura llegara a quedar parada este jueves cuando venza la conciliación obligatoria a partir de una demanda desmesurada de un grupo de dirigentes del SICONARA Rawson, avaladas por Armando Alessi que solo busca revalidar mandato en las elecciones de noviembre, el “José Américo” no tendrá problemas en seguir pescando langostino al operar desde Mar del Plata, lejos del foco de conflicto patagónico. Sería toda una paradoja.

El buque de “Pototo” mide 47 metros de eslora máxima total, no 39,90 metros como señalaba el proyecto; tiene 2 mil HP, como mínimo, no los 1480 HP autorizados y la asignación de 2600 toneladas de especies no cuotificadas luce irregularidades que ni Gerpe ni Bosch cuestionaron cuando llegaron a “cambiar todo lo que estaba mal hecho”.

No solo no cambiaron nada sino que acentuaron el zafarrancho y hoy la industria asiste perpleja a un manejo elástico de la legislación. El nuevo plan de ordenamiento de la pesquería de langostino se pergeñó con el solo objetivo de abrirle la puerta al tangonero de Moscuzza a las aguas de jurisdicción nacional. La mafia de la que habla Macri está sentada a su mesa.

Por Roberto Garrone #PuertoDePalos

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