El Repunte y el Rigel conjugan un mismo dolor

La familia de José Arias encabezó, en Madryn, un emotivo homenaje a las víctimas del naufragio del pesquero. Pero a menos de un año, la tragedia golpeó de nuevo y otras familias buscan desesperadas a los marinos del Rigel. La comunidad madrynense volvió a mostrar su peor cara: la indiferencia.

Más familias de hombres de mar signadas por la tragedia. En una tarde con el cielo plomizo, el muelle Piedra Buena de Puerto Madryn fue el punto de concentración para rendir homenaje a la memoria de los fallecidos y desaparecidos del Repunte. Nunca pensaron que un año después ese mismo intenso dolor, indescifrable, de familias que reclaman justicia, iba a ser compartido con otras que, con desesperación, aguardan hace más de una semana novedades de la búsqueda de los tripulantes del Rigel.

“Ningún hundimiento más”, fue la consigna que a viva voz clamaron los familiares y allegados a los marineros del Repunte cada día 17, en las sucesivas marchas que realizaron durante todo un año. Pero la tragedia volvió a repetirse.

Un año atrás, a 65 kilómetros al noreste de Rawson, naufragaba el Repunte. Lucas Trillo y Julio Guaymas sobrevivieron. Fueron hallados sin vida Silvano Cóppola; Jorge Luis Gaddi y José Ricardo Homs, mientras que aún hay siete desaparecidos: Horacio Airala; Néstor Paganini; Claudio Islas; Fabián Samite; Isaac Cabanchik; Gustavo Sánchez y José Omar Arias.

En tanto, hace diez días, desapareció el pesquero Rigel, a 200 kilómetros el sudeste de Puerto Rawson. Sólo fue hallado el cuerpo del capitán Salvador Taliercio, y permanecen desaparecidos los tripulantes Rodrigo Javier Sanita, Cristian Maximiliano Osorio, Néstor Fabián Rodríguez, Nahuel Jonathan Navarrete Godoy, Carlos Daniel Rodríguez, Pedro Luciano Mieres, Rodrigo Javier Blanco y Jonathan Javier Amadeo.

“Que la indiferencia no te haga cómplice”
Ayer, en Puerto Madryn, la familia de José Arias encabezó la manifestación en las puertas de la Prefectura. Pero no solo se trató de un aniversario por el acaecimiento, sino que la conmemoración del Día del Padre sensibilizó aún más a cada uno de los familiares de los desaparecidos.

Hubo enérgicos reclamos al Estado y duros cuestionamientos hacia la Prefectura Naval a la que responsabilizan por seguir autorizando despachos de buques, que, insisten no están en condiciones de garantizar la seguridad de sus navegantes.

“Que la indiferencia no te haga cómplice”, rezaba una de las consignas de la convocatoria, aunque como contraste, la comunidad madrynense volvió a mostrarse insensible, fría e indolente ante la tragedia ‘de otros’.

No hay acompañamiento social al reclamo, a excepción de allegados y amigos a las familias, que cada 17 de cada mes han marchado para visibilizar, no solo el pedido de justicia, sino los desesperados gritos para que no haya más hundimientos en la flota pesquera.

“Prohibido olvidar”
Irene Guerrero, la esposa de José Arias, junto a sus hijas, nietos, allegados y amigos, encabezó el acto, cargado de emotividad, congoja y dolor. Arias era uno de los tripulantes del Repunte que como cada marea salía en busca de sustento para llevar a su mesa, pero tras su partida el martes 13 de junio de 2017, nunca volvió.

Sus hijas lo recordaron con gran carga emotiva; más aún, en el Día del Padre. No se cansan de gritar a quienes quieran escucharlas, lo orgullosas que se sienten de él, y no paran de reclamar justicia por el hundimiento, al mismo tiempo que siguen alertando que la ausencia del Estado deja abierta la puerta a que nuevas tragedias se precipiten.

Sofía, una de las hijas de José, brindó un sentido discurso. Embargada por la emoción, con la voz entrecortada, y las incontenibles lágrimas de no poder entender lo inexplicable.

“Hoy hace un año del peor mensaje que recibí en mi vida. Y todavía pareciera que todo hubiese sido ayer. Hace un año que vivo sin una gran parte de mí, hace un año qué espero un mensaje de mi papá, pasan tantas cosas por mi cabeza, hay veces que me echo culpa por haberte soltado, por haberte dejado subir a ese barco y otras veces agradezco a la vida por haber tenido un papá como vos, un papá que se desvivió por su familia”, reflexionó.

En otro tramo, aseguró: “fue un gran ejemplo de vida, siempre dijo el que quiere puede: ‘mirame a mí, solamente con la primaria terminada me recibí de Capitán y lo hice no por sentirme yo superior sino para que ustedes vean que con un poco de empeño en la vida todo se logra’; qué gran ejemplo me dejaste pá, cómo voy a rendirme. Cómo puedo rendirme sabiendo todo lo que me enseñaste siempre qué hago una cosa te imagino a vos al lado mío motivándome a dar lo mejor de mí. Quiero que algún día sientas orgullo de mí como yo sentí de vos…”, dijo visiblemente compungida.

Un año pasó desde el momento que estas familias empezaron a vivir el calvario de la tragedia. Hoy comparten el mismo dolor que las familias de los tripulantes del Rigel. A pesar de la indiferencia de gran parte de la sociedad, aseguran y reiteran que no cesarán es seguir pidiendo justicia y que el Estado adopte las medidas de seguridad necesarias para que ninguna otra familia sufra el desgarro que ellas afrontan.













Fuente: Revista Puerto

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