En CEPA están desesperados por iniciar la pesca de langostino

Aún no están los resultados de la evaluación del INIDEP y los iluminados del CEPA ya saben qué hay en la zona de veda.

Evidenciando la avaricia que caracteriza a sus integrantes la entidad que reúne a Moscuzza, Solimeno y Valastro presentó una nota al CFP pidiendo con un mes de anticipación la apertura de aguas nacionales dentro de la Veda de Merluza para pescar langostino, aunque ello implique riesgos para el recurso.

Aún no están los resultados de la evaluación del INIDEP y los iluminados del CEPA ya saben qué hay en la zona de veda.

Los investigadores del INIDEP Paula Merodio y Juan de la Garza, en una entrevista hace apenas unos días, indicaron que durante la campaña de investigación a bordo de un buque comercial realizada en marzo, observaron una densidad de recurso similar a la vista en la campaña de 2017, pero encontraron algunas diferencias respecto de los juveniles que consideran fundamental analizar. También hablaron sobre la imperiosa necesidad, ante esta situación, de realizar la campaña de prerreclutas en julio y manejarse, más que nunca, con un criterio precautorio. Pero en clara contradicción con las recomendaciones de los biólogos, desde CEPA ya han mostrado desesperación por comenzar a barrer la Veda de Merluza en aguas nacionales, antes que esperar los resultados finales de la evaluación (Ver Langostino: “Siempre hay que ser precautorio y más en estos momentos”).

Es habitual que el CEPA de Oscar Fortunato –representante del Poder Ejecutivo en el CFP– que nuclea a las firmas Solimeno, Valastro y Moscuzza, pida a mediados de abril la apertura de aguas nacionales. En condiciones normales esta propuesta es puesta bajo análisis y finalmente el Consejo, luego de consultar al INIDEP, la desestima y termina autorizando la primera prospección en el mes de mayo. Pero dado el comportamiento del Consejo, es posible que no termine actuando en función de la sustentabilidad.

El Consejo Federal Pesquero nunca ha mostrado criterio propio. La gran mayoría de las propuestas se aprueban por unanimidad y mucho más cuando son impulsadas por el Ejecutivo Nacional, ya sea a través de sus representantes o del Subsecretario de Pesca. Así vimos cómo han protagonizado papelones respecto del manejo de los condrictios, el abadejo, el calamar o la vieira, con lo cual no extrañaría a nadie que nuevamente vuelvan a dar curso a las propuestas extravagantes o irresponsables.

Esta semana llegó al Consejo una nota de CEPA en la que se solicita la apertura de aguas nacionales: “El motivo de nuestra solicitud surge de información que hemos recibido sobre las capturas que hoy se están realizando en la propia área de veda, tanto en el Área Interjurisdiccional de Esfuerzo Restringido (AIER) como en aguas de jurisdicción provincial, así como las que se están realizando en zonas contiguas a la indicada zona de veda”, indicaron.

Como primera medida resultaría interesante saber cómo han obtenido información de lo que sucede en área de veda, pero difícilmente la autoridad de aplicación les pida explicaciones sobre ello.  Siguiendo con su “fundado argumento” basado en comentarios anónimos, desde CEPA insistieron en que “los indicios de abundancia implicarían se analice la posibilidad de autorizar la apertura solicitada”.

La apertura anticipada no es algo que pueda dejarse en manos de empresarios ambiciosos que solo especulan con la rentabilidad sin sopesar las consecuencias de la sobrepesca del reclutamiento, por ejemplo.  La apertura anticipada del área de Veda de Merluza en aguas nacionales para la pesca del langostino puede tener un fuerte impacto sobre el recurso, en un momento en el que proteger los desovantes y los juveniles puede resultar determinante para el futuro de la pesquería.

Los investigadores del INIDEP han sido muy claros respecto de la necesidad de tener un manejo precautorio: “Siempre y más en estos momentos”, dijo Juan de la Garza. Si se pide opinión a los responsables del Proyecto Langostino, seguramente se inclinarán por prospectar el área en mayo como ocurre habitualmente y, en base a esa información, más el análisis pormenorizado de los resultados de campaña, decidir si es prudente o no dar inicio a la temporada en aguas nacionales.

Que se tenga en cuenta o no la opinión de los investigadores dependerá de lo permeable que sea a las órdenes de CEPA el subsecretario Juan Manuel Bosch y lo criteriosos que puedan llegar a ser los consejeros. Todo indicaría que la propuesta de esta cámara sería rechazada; pero a juzgar por el triste papel del CFP en el último tiempo, es dable que existan dudas.

Por Karina Fernández   

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