El Consejo Federal Pesquero quiere arrasar con el langostino

El CFP arranca 2018 con otro permiso de langostino

Desde hace por lo menos cuatro años el mar comenzó a llenarse de barcos con nuevos permisos para capturar el crustáceo; pero en los últimos dos el fenómeno creció exponencialmente y ya toda lancha amarilla es un potencial buque langostinero.

Comienza un nuevo año para la administración pesquera nacional y lamentablemente no aporta novedades positivas. Juan Manuel Bosch, quien fuera Director de Pesca, autor de los informes que permitieron justificaciones de inactividad de barcos amarrados a muelle durante años –incluido el naufragado Repunte– y promotor de las reformulaciones de permisos que han multiplicado indiscriminadamente la flota langostinera, es ahora Subsecretario de Pesca. La primera acta del CFP, que lo tiene como nuevo presidente, es una clara muestra de lo que se puede esperar de la nueva gestión: solo más de lo mismo. Como viene ocurriendo en los últimos años, en el Consejo solo se habla de justificaciones de inactividad y entrega de permisos de pesca para langostino de dudosa legalidad.

Nuevos permisos del vale todo

Se sumó otro barco a la pesquería de langostino a partir de la aprobación de una nueva reformulación de permiso, que muestra una continuidad con el criterio sustentado por la anterior gestión macrista de aprobar indiscriminadamente un número ilimitado de barcos para explotar el recurso estrella del momento. Las lanchas amarillas se transforman en barcos con un permiso para langostino del que carecían.

Los propietarios del barco Canal de Beagle, un costero de 23 metros -con permiso para variado costero y pelágicas con cupo- y los titulares de la lanchita amarilla de 12 metros con permiso irrestricto sin langostino, llamada Siempre Virgen María, solicitaron una reformulación que les permita hacer de estos dos permisos poco atractivos uno nuevo de langostino. A diferencia de lo que les ocurrió años atrás, esta vez lo lograron.

El Canal de Beagle, según el informe de elaborado por la Dirección de Pesca, virtualmente dirigida también por el Subsecretario de Pesca Juan Bosch, tiene un cupo de 2000 toneladas con una limitación de 45 viajes al año; y la lancha Virgen de Luján, en sus últimos tres años de actividad, capturó un promedio de 506 toneladas, pero a la hora de referirse a su permiso, se omite decir que no tiene permiso para langostino y que esta restricción a su vez fue ratificada en el año 2008, cuando su propietario intentó hacerse de un permiso para esta especie (Acta 35/08).

Sin que exista un motivo para garantizar que se está reduciendo el esfuerzo pesquero, los consejeros afirmaron que ello ocurría y aprobaron la reformulación, mandando a desguace la lancha amarilla que ya poco y nada pescaba y le otorgaron al Canal de Beagle un permiso de 2000 toneladas para variado costero y 455 toneladas de especies no cuotificadas, es decir langostino. Lo que no lograron en 2008 porque la legislación no lo permitía, lo consiguieron ahora gracias a la discrecionalidad de este Consejo Federal Pesquero que no repara en normativas.

Adrian Awstin se opusó

El único consejero que votó en forma negativa fue el representante de la Provincia de Chubut, Adrián Awstin. Al respecto el funcionario indicó que ya tomó a mediados del año pasado la decisión de no acompañar este tipo de reformulaciones que amplían la flota langostinera hasta tanto no se apruebe un plan de manejo. Por otra parte indicó que no está de acuerdo con que “una lancha de 12 metros que desde hace un tiempo ni siquiera podía pescar se transforme en un barco de 23 metros con permiso de langostino”. 

Este nuevo permiso se suma al aprobado en la última acta del CFP en la que se le otorgó al Florida Blanca, un fresquero de 27,67 metros que tenía permiso irrestricto sin langostino, un nuevo permiso que le permitiera acceder también a este recurso a partir de la incorporación del permiso de la lanchita amarilla de 13 metros, María Marta. De esta forma el Florida Blanca mantuvo su cupo de 1752 toneladas para todas las especies y le sumó 423 toneladas de langostino que, consideraron los consejeros, provenían de la lancha María Marta aunque nunca se hubiera cruzado con un crustáceo en toda su historia.

Queda claro que la política de esta gestión, como la de la anterior, sigue siendo la de vale todo a la hora de sumar barcos a la pesquería de langostino. Ojalá, no por ellos sino por las miles de personas que viven de la pesca, que les salga bien y que el langostino sean tan infinito como ellos creen.

Justificaciones de inactividad en la gatera

El Consejo en su primera acta del año aprobó tres justificaciones de inactividad que no registraban mayores inconvenientes. El Juan Pablo Segundo, inactivo desde marzo de 2017 por modificaciones en la embarcación; el Lanza Seca, inactivo desde abril de 2017 por reparaciones y el Enrique F, también inactivo desde marzo de 2017 por reparaciones.

Quedaron pendientes de resolución al menos otros dos pedidos de justificación, que si bien no constan en actas, se pudo saber que se trata de dos barcos del empresario Luis Caputo que estarían muy complicados, dado que su flota lleva años inactiva, no genera riqueza ni trabajo, objetivos primerísimos del otorgamiento de permisos de pesca. Por otra parte no podemos olvidar que fue este Consejo el que autorizó la justificación de inactividad del Repunte, barco de Caputo que terminaría en el fondo del mar, dejando 10 víctimas fatales como consecuencia del mal estado de su estructura, según denuncian los familiares de las víctimas.

Por Karina Fernández 

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